El 25 de mayo de 2019, nueve supremacistas blancos se plantaron en Dayton, Ohio, en un despliegue de músculo convocado por el Ku Klux Klan. Entre las muchas respuestas de rechazo con las que se encontraron estaba, por primera vez, algo llamado Not Fucking Around Coalition (NFAC, traducible como Coalición de No Vamos De Puta Broma), una milicia de nuevo cuño que asegura defender a la comunidad negra de EE UU de las consecuencias más violentas del racismo americano, partiendo las detenciones arbitrarias y los asesinatos, sobre todo los policiales. Juran no ser unos nuevos Panteras Negras ni ser el brazo armado de Black Lives Matter, pero su más de un millar de miembros irrumpe con rifles de asalto en congregaciones supremacistas. Han pegado tiros, sí, pero contados. Quienes han sido detenidos o sentenciados, ha sido, principalmente, por apuntar sus armas a agentes de la ley.