En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno decidió que por un año, acuñaría todas las monedas en acero para así poder usar el cobre en la fabricación de material de guerra. Accidentalmente, 20 monedas de un centavo sí se acuñaron en cobre ese año. Ahora, una de ellas podría ser subastada por más de un millón de dólares.