La 'Sharía' o ley islámica

El Diccionario de la Real Academia Española define la 'Sharía' como la «ley religiosa islámica reguladora de todos los aspectos públicos y privados de la vida, y cuyo seguimiento se considera que conduce a la salvación».



En realidad, la 'Sharía' no es un manuscrito como tal, un códice que explique punto por punto qué puede hacer o no un buen musulmán. No es un dogma ni algo indiscutible, como pudiera serlo el Corán, el libro sagrado del islam, sino, más bien, un conjunto de textos sujetos a interpretación. Así, dependiendo de la escuela jurídica islámica que descifre los textos, la 'Sharía' se aplicará de una u otra manera.

La 'Sharía' bebe de cuatro fuentes principales: el Corán ('recitación'), el Hadiz ('narración'), el Ijma ('consenso), y el Ijtihad ('esfuerzo'). La mayoría de los musulmanos entienden esta ley como la palabra revelada por Dios, pues comienza a tomar forma tras la muerte del profeta Mahoma en el 632 d.C. y consideran que tiene una única interpretación. Así, estados como Arabia Saudí o Irán aplican la 'Sharía' de forma sumamente estricta, lo que afecta los derechos de las mujeres y otros colectivos.

Sin embargo, hay otra parte musulmana que entiende que la 'Sharía' puede tener múltiples interpretaciones. Esto hace que existan países en los que ciertos aspectos de la vida de sus ciudadanos están regidos por la 'Sharía', pero no todo gira en torno a ella. Es el caso de Egipto o Turquía.

Según los resultados de una encuesta realizada en 2013 por el Pew Research Center, la mayor parte de los musulmanes opina que la 'Sharía' debe aplicarse solo dentro de la comunidad musulmana, enfocándose principalmente en la resolución de disputas familiares o de propiedad. Sin embargo, existen grupos más radicales que opinan que la 'Sharía' debe ser la 'ley de la tierra'. Así, hay musulmanes que prefieren seguir la 'Sharía' de forma flexible y otros que apoyan los castigos más severos, como las lapidaciones a las mujeres que cometan adulterio o la amputación de las manos a los ladrones.

Con todo, es importante recordar que el islam no cuenta con una jerarquía religiosa que haga de intermediaria y guía entre Dios y el fiel. Es por esto por lo que nacieron las diferentes escuelas de interpretación de la jurisprudencia islámica, conocidas como 'Madhab'. En la actualidad hay cinco grandes, cuatro en el islam suní y la del islam chií.

La escuela con más presencia en Afganistán es la Hanafí, del islam suní, conocida como la escuela de la opinión ('rai'). Los hanafíes siguen los dichos de los profetas, las costumbres y las legislaciones de las religiones anteriores. Así, llevan a cabo algunas de las interpretaciones más estrictas de las leyes islámicas.

Los derechos de la mujer según la 'Sharía'

Una de las principales preocupaciones en Afganistán tras la llegada de los talibanes son las vidas de las mujeres y las niñas afganas, las grandes perjudicadas si finalmente se aplica de forma estricta la 'Sharía'. La ley islámica considera a las mujeres ciudadanas de importancia menor, sometidas a la voluntad del hombre y objeto de provocación para el mismo. Es por ello que las féminas deben esconder su cuerpo, e incluso su rostro de cualquier extraño con velos completos como el burka. No pueden hablar en público y su risa no debe ser escuchada por ningún desconocido.

Durante el régimen talibán en Afganistán a finales de los 90, las mujeres sufirieron tratos vejatorios y graves violaciones a sus derechos y a su integridad, tanto física como psicológica. No podían salir de su casa si no iban acompañadas de su mahram (hombre de parentesco cercan0, como padre, hermano o marido); no podían trabajar y la atención médica que podían recibir era muy precaria, ya que un médico varón no podía explorar el cuerpo de una mujer. Se reservaban pocos puestos para mujeres médicas y enfermeras, incapaces de atender al gran número de féminas que necesitaban atención sanitaria. Además, aquellas mujeres que inclumplían la ley (cometían adulterio, enseñaban el rostro o los tobillos, utilizaban cosméticos, salían de casa solas o trataban de estudiar), eran sometidos a duros castigos físicos que, en muchas ocasiones, acababan con su vida.

Y es que, la palabra femenina no tiene valor ante el tribunal en los territorios sometidos por los talibanes. Los crímenes que establece la 'Sharía' solo pueden ser probados por hombres. Así, si una mujer presencia un crímen, no puede ejercer de testigo. De hacerlo, podría ser sometida a latigazos.

'Hadd', los castigos más severos de la 'Sharía'

Dentro de la 'Sharía' pueden distinguirse diferentes tipos de delitos. Así, los más duros son los 'Hadd', aquellos que debe decidir un juez. Estos son:

1. Relaciones sexuales ilegales (relaciones sexuales fuera del matrimonio, el adulterio y la homosexualidad).

2. Acusaciones falsas sobre relaciones sexuales ilícitas.

3. El consumo de vino (en ocasiones ampliado al consumo de alcohol en general).

4. El robo

5. El robo a mano armada o bandolerismo.

6. La apostasía, que incluye la blasfemia (aunque esta última no es considerada una ofensa 'Hadd' por todos los juristas islámicos).

Los tipos de castigos van desde la flagelación,con una cantidad variable de golpes, a la pena capital, pasando por la amputación.

Cabe destacar que estos castigos vienen especificados tanto en el Corán como en la Sunna, pero en todas las ocasiones se aplican condicionantes. La definición de estos condicionantes es una cuestión a debate dentro del islam, ya que suponen violaciones a los derechos humanos.