Por David Santana.-

No podemos pedir dádivas y congraciarnos con la Belfond, la salida no puede tomársela solo con un diálogo del Alcalde hacía los directivos de  compañía, el diálogo sería mejor un debate en la sala capitular, dónde allí se determine el cese  definitivo de la exploración de las montaña en las Filinipinas. 



No es dailogar solo los daños al malecón, el daño es mayúsculo, el verdadero daño está en las montañas, que las lluvias caídas en estos dos días han derramado el caliche en varías propiedades agrícolas, y han encachado de cal esa zona, una práctica mal sana, sin tratio ambiental, ni un plan diseñado para preserva nada, un acto de depredacion y daños al medio ambiente, una zona montañosa que nos protege a todos, el desbaste de las misma en 75 años dejará un desierto, en donde tendremos el polvillo permanentemente  en todo Barahona.


El diálogo es detenerlos ya, por las malas promesas de cruceros y puerto turístico  que vendieron.

Regidores detengan  esa falsa.